jueves, junio 30, 2011

San Pedro y San Pablo





SAN PEDRO Y SAN PABLO

Ayer celebramos la fiesta del santo de Peter Yang. Un grupito de personas asistimos al Rincon del Silencio a felicitarle. Con coca, cava y galletas y cerezas exquisitas, que trajo Eulalia estuvimos festejando y escuchando a Peter.
No he tenido tiempo de escribir la tertulia, pero estuve intentando coger apuntes entre la algarabía, risas, conversaciones y personas que entraban y salían.

El padre, como siempre no paró de hablar y estaba muy contento y se le notaba feliz. Le había gustado mucho el boletín nº 27.
Pauli junto con Jordi Vidal, recopilaron todos los escritos del grupo del cenáculo-gnosis y encuadernados se lo regalamos.
Le hizo mucha ilusión, y aprovechó la ocasión para preguntarnos la diferencia entre gnosis y gnoscititis.

Le propuso a Carne Olleta que entre ella y una servidora trasmitiéramos al grupo que ella está llevando que es lo connatural.

Intentaré este fin de semana escribir lo que pueda rescatar de mis apuntes.

Peter se va mañana junto con Gemma, a Montesclaros. Hace muchos años que asiste a Cantabria de convivencia y le deseamos muy buen viaje y muy buena estancia allá.
Esperamos resúmenes para que todos nos enriquezcamos con las enseñanzas y tertulias.

Maribel

4 comentarios:

Anónimo dijo...

EL PUEBLO SENCILLO

Jesús no tuvo problemas con la gente sencilla. El pueblo sintonizaba fácilmente con él. Aquellas gentes humildes que vivían trabajando sus tierras para sacar adelante una familia, acogían con gozo su mensaje de un Dios Padre, preocupado de todos sus hijos, sobre todo, los más olvidados.
Los más desvalidos buscaban su bendición: junto a Jesús sentían a Dios más cercano. Muchos enfermos, contagiados por su fe en un Dios bueno, volvían a confiar en el Padre del cielo. Las mujeres intuían que Dios tiene que amar a sus hijos e hijas como decía Jesús, con entrañas de madre.
El pueblo sentía que Jesús, con su forma de hablar de Dios, con su manera de ser y con su modo de reaccionar ante los más pobres y necesitados, les estaba anunciando al Dios que ellos necesitaban. En Jesús experimentaban la cercanía salvadora de Padre.
La actitud de los <<entendidos» era diferente. Lo que al pueblo sencillo le llena de alegría a ellos les indigna. Los maestros de la ley no pueden entender que Jesús se preocupe tanto del sufrimiento y tan poco del cumplimiento del sábado. Los dirigentes religiosos de Jerusalén lo miran con recelo: el Dios Padre del que habla Jesús no es una Buena Noticia, sino un peligro para su religión.
Para Jesús, esta reacción tan diferente ante su mensaje no es algo casual. Al Padre le parece lo mejor. Por eso le da gracias delante de todos: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y las has dado a conocer a los sencillos. Sí, Padre, así te ha parecido mejo».
También hoy el pueblo sencillo capta mejor que nadie el Evangelio. No tienen problemas para sintonizar con Jesús. A ellos se les revela el Padre mejor que a los “entendidos” en religión. Cuando oyen hablar de Jesús, confían en él de manera casi espontánea.
Hoy, prácticamente, todo lo importante se piensa y se decide en la Iglesia, sin el pueblo sencillo y lejos de él. Sin embargo, difícilmente, se podrá hacer nada nuevo y bueno para el cristianismo del futuro sin contar con él. Es el pueblo sencillo el que nos arrastrará hacia una Iglesia más evangélica, no los teólogos ni los dirigentes religiosos.
Hemos de redescubrir el potencial evangélico que se encierra en el pueblo creyente. Muchos cristianos sencillos intuyen, desean y piden vivir su adhesión a Cristo de manera más evangélica, dentro de una Iglesia renovada por el Espíritu de Jesús. Nos están reclamando más evangelio y menos doctrina. Nos están pidiendo lo esencial, no frivolidades.
José Antonio Pagola

Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Difunde la fe de los sencillos. Pásalo 3 de julio de de 2011
14 Tiempo ordinario (A)
Mateo 11, 25-30

Anónimo dijo...

¡¡Muchas felicidades a Peter, a este blog y a Pagola por su bello comentario!!

P.B

pandora dijo...

Pues sí, el escrito de Pagoda está en su línea de la búsqueda de una iglesia más cercana a como vivió Cristo y no con tanto boato y poder todavía en los tiempos que corren; ahora se prepara otra visita del Papa, sin comentarios. Para mí es más necesario la renovación desde las bases que este regreso cuando estuvo ya en noviembre en BCN...ahora toca Madrid, rivalidad en marcha...la política anda por medio, obligaciones de un Jefe es Estado como el Papa aún es...cosa que hoy en día es desproporcionada.

Bueno, bueno, bien por Peter de nuevo en Cantabria, el padre viajero y sencillo, que representa a un grupo pequeño, todo es más natural, más humano, más del pueblo, cercano...como fue Jesús, poco y bueno. La desmesura es un desequilibrio.

Isabel Moreno

Anónimo dijo...

SALIR A SEMBRAR

Antes de contar la parábola del sembrador que «salió a sembrar», el evangelista nos presenta a Jesús que «sale de casa» a encontrarse con la gente para «sentarse» sin prisas y dedicarse durante «mucho rato» a sembrar el Evangelio entre toda clase de gentes. Según Mateo, Jesús es el verdadero sembrador. De él tenemos que aprender también hoy a sembrar el Evangelio.
Lo primero es salir de nuestra casa. Es lo que pide siempre Jesús a sus discípulos: «Id por todo el mundo...», «Id y haced discípulos...». Para sembrar el Evangelio hemos de salir de nuestra seguridad y nuestros intereses. Evangelizar es "desplazarse", buscar el encuentro con la gente, comunicarnos con el hombre y la mujer de hoy, no vivir encerrados en nuestro pequeño mundo eclesial.
Esta "salida" hacia los demás no es proselitismo. No tiene nada de imposición o reconquista. Es ofrecer a las personas la oportunidad de encontrarse con Jesús y conocer una Buena Noticia que, si la acogen, les puede ayudar a vivir mejor y de manera más acertada y sana. Es lo esencial.
A sembrar no se puede salir sin llevar con nosotros la semilla. Antes de pensar en anunciar el Evangelio a otros, lo hemos de acoger dentro de la Iglesia, en nuestras comunidades y nuestras vidas. Es un error sentirnos depositarios de la tradición cristiana con la única tarea de transmitirla a otros. Una Iglesia que no vive el Evangelio, no puede contagiarlo. Una comunidad donde no se respira el deseo de vivir tras los pasos de Jesús, no puede invitar a nadie a seguirlo.
Las energías espirituales que hay en nuestras comunidades están quedando a veces sin explotar, bloqueadas por un clima generalizado de desaliento y desencanto. Nos estamos dedicando a "sobrevivir" más que a sembrar vida nueva. Hemos de despertar nuestra fe.
La crisis que estamos viviendo nos está conduciendo a la muerte de un cierto cristianismo, pero también al comienzo de una fe renovada, más fiel a Jesús y más evangélica. El Evangelio tiene fuerza para engendrar en cada época la fe en Cristo de manera nueva. También en nuestros días.
Pero hemos de aprender a sembrarlo con fe, con realismo y con verdad. Evangelizar no es transmitir una herencia, sino hacer posible el nacimiento de una fe que brote, no como "clonación" del pasado, sino como respuesta nueva al Evangelio escuchado desde las preguntas, los sufrimientos, los gozos y las esperanzas de nuestro tiempo .No es el momento de distraer a la gente con cualquier cosa. Es la hora de sembrar en los corazones lo esencial del Evangelio.

José Antonio Pagola

Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Siembra el Evangelio de Jesús. Pásalo. 10 de julio de 2011
15 Tiempo ordinario (A)
Mateo 13,1-23