lunes, diciembre 14, 2009

La Alegría


Esta 3ª semana de adviento nos invita a LA ALEGRIA, deberíamos estar siempre alegres. La hermana Francisca, misionera y apóstol que trasmite la Biblia a grandes y pequeños, nos ha hecho este comentario de la primera lectura del evangelio de ayer.

DOMINGO III DE ADVIENTO
13 Diciembre 2009
So 3, 14-18
Grita alborozada, Sión, lanza clamores, Israel, celébralo alegre de todo corazón, ciudad de Jerusalén.
Que el Señor ha anulado tu sentencia, ha alejado a tu enemigo.
El Señor, Rey de Israel, está en medio de ti, ya no temerás ningún mal.
Aquel día se dirá a Jerusalén: No tengas miedo, Sión, no desfallezcan tus manos.
El Señor tu Dios está en medio de ti, ¡un Salvador poderoso!
Exulta de gozo por ti, te renueva con amor; danza por ti con gritos de júbilo, como en los días de fiesta.

COMENTARIO: “El Señor ha anulado tu sentencia, ha alejado a tu enemigo” Este tercer domingo de adviento, nos recuerda que es el domingo llamado “de la alegría” ¿Porqué? porque comienza la cuenta atrás del evento más grandioso y gozoso para la humanidad: Jesús se hace carne en nuestra carne.
Entre los fuertes retos del tiempo de adviento, el más desafiante, tal vez es la alegría. “Alégrense en el Señor en todo momento” “El Señor está cerca, no os inquietéis por nada”. Este gozo auténtico que llega a nuestros oídos y a nuestro corazón, renueva y sacude nuestra permanencia en el desánimo y la tristeza, en que trascurrimos muchas horas del día. No hay nada que desentone más en el adviento que la tristeza, ¿Nos hemos preguntado de donde vienen nuestras tristezas? Y es que son tantas las malas noticias que percibimos en los medios de comunicación, añadiendo también las dificultades que nos toca vivir cada día, en que tantas veces son el motivo de nuestra tristeza. Son muchos los obstáculos que parecen contaminar nuestros ambientes para que reine una auténtica alegría.
Esperar a Jesús, Príncipe de la paz y de la alegría, es lo que llena el corazón en el Adviento. Él es el que tiene poder para disipar todas nuestras sombras, de tal forma que entre la auténtica alegría en el corazón, invadido tantas veces por la tristeza de una falta de esperanza gozosa. “El Señor, Rey de Israel, está en medio de ti, ya no temerás ningún mal”
Llénanos Señor de tu gozo cuando todo va bien, y danos fortaleza para integrar nuestros propios límites y los de nuestros hermanos cuando las cosas van mal. Que seamos como atletas que siguen exultando de gozo en las dificultades que surgen inevitablemente cuando se intenta amar, entregarse y olvidarse de uno mismo…
La acción de Dios no es nunca a distancia, Él se hace presente y aparta del hombre a los enemigos. Es el gozo de confiar en alguien que tiene poder para echar fuera la tristeza.

Pregunta: ¿En donde ves la diferencia entre la alegría momentánea del mundo y la alegría que viene de Dios?

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En el Rincón del Silencio, hay un espejo y debajo una frase que dice así: “Aquí se rechazan las malas caras”

“Ser amable con los demás, a veces no es sencillo, pero siempre compensa”
¡Atrévete a ser amable!.
En este Adviento se portador de alegría.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

RASGOS DE MARÍA


La visita de María a Isabel le permite al evangelista Lucas poner en contacto al Bautista y a Jesús antes incluso de haber nacido. La escena está cargada de una atmósfera muy especial. Las dos van a ser madres. Las dos han sido llamadas a colaborar en el plan de Dios. No hay varones. Zacarías ha quedado mudo. José está sorprendentemente ausente. Las dos mujeres ocupan toda la escena.
María que ha llegado aprisa desde Nazaret se convierte en la figura central. Todo gira en torno a ella y a su Hijo. Su imagen brilla con unos rasgos más genuinos que muchos otros que le han sido añadidos posteriormente a partir de advocaciones y títulos más alejados del clima de los evangelios.
María, «la madre de mi Señor». Así lo proclama Isabel a gritos y llena del Espíritu Santo. Es cierto: para los seguidores de Jesús, María es, antes que nada, la Madre de nuestro Señor. Éste es el punto de partida de toda su grandeza. Los primeros cristianos nunca separan a María de Jesús. Son inseparables. « Bendecida por Dios entre todas las mujeres», ella nos ofrece a Jesús, «fruto bendito de su vientre».
María, la creyente. Isabel la declara dichosa porque «ha creído». María es grande no simplemente por su maternidad biológica, sino por haber acogido con fe la llamada de Dios a ser Madre del Salvador. Ha sabido escuchar a Dios; ha guardado su Palabra dentro de su corazón; la ha meditado; la ha puesto en práctica cumpliendo fielmente su vocación. María es Madre creyente.
María, la evangelizadora. María ofrece a todos la salvación de Dios que ha acogido en su propio Hijo. Ésa es su gran misión y su servicio. Según el relato, María evangeliza no sólo con sus gestos y palabras, sino porque allá a donde va lleva consigo la persona de Jesús y su Espíritu. Esto es lo esencial del acto evangelizador.
María, portadora de alegría. El saludo de María contagia la alegría que brota de su Hijo Jesús. Ella ha sido la primera en escuchar la invitación de Dios: «Alégrate...el Señor está contigo». Ahora, desde una actitud de servicio y de ayuda a quienes la necesitan, María irradia la Buena Noticia de Jesús, el Cristo, al que siempre lleva consigo. Ella es para la Iglesia el mejor modelo de una evangelización gozosa


José Antonio Pagola
4 Adviento (C)
Lucas 1, 39-45

Anónimo dijo...

(Charles de Foucauld)


Padre, me pongo en tus manos,
haz de mí lo que quieras,
sea lo que sea, te doy las gracias.

Estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo,
con tal que tu voluntad se cumpla en mí,
y en todas tus criaturas.

No deseo nada más, Padre.
Te confío mi alma,
te la doy con todo el amor
de que soy capaz,
porque te amo.

Y necesito darme,
ponerme en tus manos sin medida,
con una infinita confianza,
porque Tú eres mi Padre.

A TODOS LES DESEO NAVIDADES FELICES

Anónimo dijo...

En épocas como esta. frio y recogimiento, parecería que lo necesario sigue siendo un cobijo, aislarse del frio, y una palabra amiga. Aprovechar para incubar este vivir sencillo y auténtico, dónde la necesidad y el deseo se aunan. Al niño es muy facil encontrarle y quererle. Todos tenemos los momentos inmensos de estar solos, aunámonos con el corazón a través de esos momentos y seremos como los pastores de Belén. Coincidir en la acción es más dificil, se acotan los terrenos. Poner a disposición el objeto del amor
Ana

Anónimo dijo...

¡Hola família! Ya se acercan las fiestas navideñas. Este año quiero contemplar la cueva y como Jesús viene a este mundo pobre y desarmado. Cuantas veces nos cuesta a nosotros desarmarnos de nuestro "YO" para salvar la convivéncia...Jesús nos aporta la novedad del desarme, porquè sabe bién que es la causa muchas veces de muchos problemas.
Os quiero comunicar, que estas fiestas no recibireis pautas. Creo qué asistiendo a las funciones litúrgicas tendréis mucho para meditar.
Reanudaremos las pautas después de reyes.
Que paséis unas felices fiestas de Navidad y que el año 2010 sea para todos de mucha paz.
Un abrazo. Francisca

3ª LECTURA: Lc 1, 39-45
En aquellos días, se puso en camino María se puso en camino y fue aprisa a la Montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, Isabel quedó llena del Espíritu Santo y exclamó a gritos: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Porque apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!»

COMENTARIO: “María se puso en camino y fue aprisa a la Montaña a un pueblo de Judá” Así empieza la historia de Jesús, María su madre va ayudar a quien lo necesita. Ya desde el vientre de su madre Jesús sabe llegar a las personas. En esta acción sencilla que atraviesa una montaña de dificultades, para salir al encuentro de una persona: de Isabel.
El adviento es camino, es el camino que todos recorremos hasta encontrar a Dios y a los hermanos, y es en este camino que encontramos tantas veces el desencanto , la desesperanza, el cerrazón al pedir ayuda, el mal humor en la convivencia…y tantas dificultades que se tiene que vencer hasta llegar a ser atleta del servicio y la entrega como hizo María, que siguió el camino práctico de la verdad que sabe encontrar a las personas para servirlas y ayudarlas.
“En cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, Isabel quedó llena del Espíritu Santo” ¿Quién es el protagonista de esta escena? es el Espíritu Santo que llena a Isabel. Se llenó porque estaba vacía de si misma, y pudo entrar en ella el Espíritu que siempre porta alegría, paz y bienestar. Dejar paso al Espíritu, también para nosotros, tiene como fruto la armonía de una buena convivencia, en que no hay barreras en la relación, llenando la vida cotidiana de todas aquellas actitudes acertadas que llevan a las personas a la comprensión y a la acogida, sólo así se da lugar a la alegría, al salto de júbilo, como saltó el niño en las entrañas de Isabel.
“Quien soy yo para que me visite la madre de mi Señor? María es dichosa por su fe, porque creyó en momentos de gran dificultad. Es el símbolo precioso de la misericordia de Dios para con los más necesitados, como en estos momentos Isabel ya muy anciana y muy necesitada de ayuda. Es además un pasaje que nos habla de la verdadera alegría que da el servicio a los demás. María nos aporta como vivir con novedad lo cotidiano.

Pregunta: ¿En que gestos y actitudes se va a notar la Navidad en casa, en el trabajo, en los amigos?

ORACIÓN: Señor, gracias por habernos dado a María. Ella es la que nos visita cada día en nuestras pobrezas y dificultades. Como Isabel también nuestro interior se llena de alegría, al experimentar que con ella todo se puede vencer. Gracias madre, porque nos enseñas a ser grandes desde la humildad de lo sencillo y pequeño.

pandora dijo...

Como dice Francisca, ésta es la época más bella para la fé, porque es una fé alegre la que celebra el Nacimiento de Dios.

Nos pregunta Francisca qué caracteriza a esta alegría, que llega desde la fé: ¡ nos nace un Niño Dios! y un Niño pobre entre el silencio de la noche.
Para mí es una alegría muy profunda y silenciosa, tan diferente de la alegría ruidosa y superficial de la cotidianidad.
Profunda, porque no sé explicarla y me da mucho respeto saber que Dios se hizo Hombre, pequeñito, pequeñito y pasó 30 años en una dulce monotonía familiar entre el amor de sus padres...
Silenciosa, porque no tiene palabras que la definan, se siente gratitud y misterio.

Para acabar te diré Francisca que a la vez es una alegría íntima y cercana, me viene del tuteo, de la proximidad, de la paz que me da saber que Alguien sabe realmente la verdad amorosa de mi Alma,no me juzga, no me exige, le gusto como soy y me comprende.
La alegría de Dios me viene de un guiño de complicidad.

Gracias Francisca por tus escritos de todo este año 2009...¡y a por más!

Isabel Moreno

Anónimo dijo...

He publicado en mi blog unas fotos de la convivencia de Valladolid.
HILDA