lunes, marzo 03, 2008

"Soy Vivo"


playa de Sitges

A finales del año 2002, a ejemplo de Guillermo que nos regaló su carta explicando su experiencia, decidí empezar los 2000 días de fresquito calorcito. Ante los obstáculos que me surgen, con Mª Ángeles decidimos ir a hablar con Peter. Delante de la Catedral, en el hotel Colón, sentados en cómodos sillones y saboreando un delicioso zumo de naranja natural, el padre Yang nos va aclarando las cosas poco a poco.

El primer encuentro fue el 19-2-03 y de la tertulia lo que me quedó claro fue ACEPTAR. Aceptar que necesito esfuerzo y disciplina, aceptar las interrupciones de la convivencia, del teléfono, aceptar mis limitaciones, mi poca paciencia, aceptar mi nada. Al llegar a casa muy contenta, canté nuestra canción taoista-taichista:

ACEPTAR, APROBAR, ADAPTAR, CONFORMARSE Y REALIZAR............

Aceptar tal como soy y estar dispuesta con buena voluntad.

El segundo encuentro con Peter fue el 21-6-03, de nuevo con Mª Ángeles, en el mismo sitio, con el mismo decorado y con el sabroso zumo de naranja natural. Esta vez mi obstáculo era que el contar las respiraciones me aburría, no sabía como hacerlo. Le dije a Peter que el contar me resultaba frío, me contestó con ese tono característico de él, que parece que te está riñendo, “SI NO HAY FRÍO, NO HAY CALOR” , y lo entendí en mi corazón.

Aquí reconocí que todo es bueno, que si siento calor es porque antes sentí frío que si tengo valor es porque antes tenia miedo, que si ya no tengo vergüenza es porque antes si la tenía, que para tener amor he tenido que romper el muro del odio,....!Otro obstáculo fuera!.

Debo decir, que siempre después de la tertulia, asistíamos a la Eucaristía con Peter en la Catedral y agradezco profundamente los mensajeros que Dios me pone en el camino.

El tercer encuentro fue el 29-1-04, el escenario es calcado a los dos anteriores. La tertulia la hemos empezado con el Chi-Kung Cristiano: orar-respirando y respirar-orando, hablando y escuchando entendí, como una revelación, que es “SOY VIVO”.

Peter nos habló del Ecumenismo y dijo que si discutíamos cual es la primera religión ya no hay unión, Jesús dice: “Yo soy la vida, Yo soy el camino, Yo soy la verdad”, esto es para todo el mundo, sea la religión que sea. Luego seguimos hablando de la diferencia entre ESTOY VIVO Y “SOY VIVO”, comprendí que estoy vivo es la salud, vivo en lo natural y por lo tanto estoy bien y feliz, todo depende de mi. Mas soy vivo, soy eterno, no moriré jamás, es vivir y caminar de verdad, Jesús nos dice: “El que cree en mi no morirá para siempre”(Juan 3,36). Mi cuerpo se quedará en este planeta, pero yo soy vivo, eterno.

Esto ocurría un jueves y todo el fin de semana estuve como atontada-alelada. El sábado concretamente recorrí cinco kilómetros al lado del mar, mis pies parecían alas, sentía un viento suave que me acariciaba, el sol agradable del mes de enero calentaba mi rostro, el olor a mar, su bello color, oía el vaivén de las olas, ¡todo a la vez!. Sentía tal felicidad que olvidé el tiempo, todo con sabor a eternidad, ni siquiera notaba mi cuerpo. ¡Había llegado el Reino de los Cielos a mi corazón!.

Escribo esto por orden de Peter, no se si lo trascribo bien, han pasado unos días y se que la experiencia es mía, el fruto que me ha quedado es una gran calma, paz y un gran desapego por casi todo. Me siento más universal que nunca, más unida a todos, sentir que somos hijos de un mismo Dios, un mismo creador, esto me hace vibrar. Se que esto no es el final, sino un seguir y seguir con buena voluntad, sintiendo que “SOY VIVO”.

Siempre juntos: FRESQUITO-CALORCITO-GUSTITO-JUSTITO-CARIÑITO.

¡VIVA LA PEPA!

Año 2004 , Maribel.


Algunos ya habéis leído esta carta-circular, han pasado cuatro años de caminar chino-chano chano-chino , poco a poco llegando al cariñito familiar, como nos va trasmitiendo el padre Peter, sirviendo sin querer ser servida, olfateando perfume de amor, como el perro, que vela detrás de la puerta esperando que llegue su dueño.

Ser alumna de la Sagrada Familia, aprendiendo a estar tranquila como José, ser instrumento de paz como Maria y a obedecer como Jesús.

Repito que no es un final, mientras esté en este planeta he de ir domando mi cuerpo, ya que “el cuerpo es lastre del alma.

Frase de Peter:”El cariñito familiar, no se compra ni se vende, solo los que conviven lo consiguen”.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

¿ Que tal bloggers ?
Sigo intentándolo. Parece que no tengo nada que decir. Me siento viva y por eso me siento (de sentada), me pongo delante de este escritorio "con vistas" a otras pantallas, y de lo "nada" que pienso y siento, de eso mismo pongo esto que escribo. Para mí esto es como tomarme el café hace un momentito en la cafetería, no tiene diferencia, en música se diría no tiene "intervalo", es unísono,,, y detrás está vivo, y lo noto, y no lo puedo decir. Lo..ünico, quizá,, esta mañana, en el calentamiento particular que me acostumbro, ya desde hace algunos años, me sentí ubicada sensitivamente, cómodamente, dentro del pecho, en todo lo que con palabras se pudiera decir "corezón", y sin palabnras que poderlo nombrar se podría decir "mi lecho amoroso corporal"; y ahí me quedé como si de una invitación extraordinaria se tratara, los minutos restantes en que se acabó el ejercicio que realizo.
Cuando alguien habita en hogar nuevo por cuestíon de la Providencia, y suavemente, lentamente se dedica a descubrir las sutilezas que el dueño verdadero de esa posada tiene a disposición del "huesped" amable, parece que se le van mostrando los diferentes aposentos como corresponde a tal dueño y a tal huesped.
Con eso que acabo de contar y un buen desayuno y nutrientes hice el trayecto al trabajo, andando, por el paseo de una playa inundado todo de un viento ¿ a sotavento ?, al abrigo de mi impermeable y de esa quietud calentita en el pecho para la que el viento le era ajena

Anónimo dijo...

HOla blogqueros!.

Hace tiempo que Maribel me dice que echa de menos mis relatos de viajes y me pide que escriba algo. La verdad es que, últimamente, estoy muy ocupada con una cosa y otra y no tengo tiempo, pero voy a hablaros de Estambul.

Es una de las ciudades con más historia, fascinante, misteriosa... Su situación entre Oriente y Occidente le confiere esa magia especial, fruto de la influencia de las dos culturas.

En su parte antigua, entre callejuelas, se encuentran pequeñas mezquitas de barrio, oasis de tranquila belleza, en medio del bullicio y ajetreo de la calle. Hay infinidad de tiendas, restaurantes, cafés, junto a cementerios, en los que poder disfrutar de un té de manzana o fumar una narguile.

En el Cuerno de Oro, puerto natural de gran belleza, se puede pasear entre sus gentes, al tiempo que recorremos sus puestecitos de pescado y marisco, que casi salta ante nuestros ojos. Los restaurantes, con sus mesitas con almohadones y velitas, son muy coquetones.

No podemos dejar de dar un paseo en barco por el Bósforo para disfrutar de sus paisajes, de sus casas antiguas, sus palacios, sus aguas tranquilas...

En el barrio de Ortakoy podemos degustar unas patatas gigantes, rellenas de un sinfin de deliciosos ingredientes que nosotros pondremos, según nuestros gustos, al tiempo que nos dejamos seducir por el encanto de sus gentes.

Recorrer el Gran Bazar lleva tiempo, pero llena los sentidos. Descubriremos la belleza del alabastro, el brillo del bronce, la suavidad de las lanas tejidas y el halo embriagador de las especias, para al final, probar las delicias de un hammán, que calmará nuestro cuerpo cansado de ver tantas maravillas.

Si podeis hacer una escapada, os recomiendo esta ciudad, que podreis ver por vuestra cuenta en unos pocos días.

HILDA

Anónimo dijo...

Hace días que no llego a entrar en el Blogg y os echo de menos, de hoy no pasa y cuando leo la portada me siento muy acompañada por la experiencia de Maribel,lo que yo necesito es justamente esto: sentir de otros, vivencias, eso me llena y me acompaña.
Con Peter es así también, claridad y clarividencia, ayuda del Alma.

Gracias pues por el ánimo que da compartir lo vivido,su verdad y cercanía.
Un abrazo
Isabel Moreno

Anónimo dijo...

¡Hola Família! Que la Palabra de hoy que es la
resurrección de Lázaro, nos ayude para salir de
nuestros sepulcros.
Un abrazo
Francisca

3ª LECTURA: Jn 11, 1-45
En aquel tiempo, Había un enfermo, Lázaro, de Betania, pueblo de María y de su hermana Marta. María era la que ungió al Señor con perfumes y le secó los pies con sus cabellos; su hermano Lázaro era el enfermo. Las hermanas enviaron a decir a Jesús: «Señor, aquel a quien tú quieres, está enfermo.» Al oírlo Jesús, dijo: «Esta enfermedad no es de muerte, es para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.»
Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro.
Cuando se enteró de que estaba enfermo, permaneció dos días más en el lugar donde se encontraba. Al cabo de ellos, dice a sus discípulos: «Volvamos de nuevo a Judea.» Le dicen los discípulos: «Rabbí, con que hace poco los judíos querían apedrearte, ¿y vuelves allí?» Jesús respondió: ¿No son doce las horas del día? Si uno anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero si uno anda de noche, tropieza, porque no está la luz en él.
Dijo esto y añadió: «Nuestro amigo Lázaro duerme; pero voy a despertarle.» Le dijeron sus discípulos: «Señor, si duerme, se curará.» Jesús lo había dicho de su muerte, pero ellos creyeron que hablaba del descanso del sueño. Entonces Jesús les dijo abiertamente: «Lázaro ha muerto, y me alegro por vosotros de no haber estado allí, para que creáis. Pero vayamos allá.»
Entonces Tomás, llamado el Mellizo, dijo a los otros discípulos: «Vayamos también nosotros a morir con él.» Cuando llegó Jesús, se encontró con que Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. Betania estaba cerca de Jerusalén como a unos quince estadios, y muchos judíos habían venido a casa de Marta y María para consolarlas por su hermano. Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María permanecía en casa. Dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá.» Le dice Jesús: «Tu hermano resucitará.» Le respondió Marta: «Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día.» Jesús le respondió: Yo soy la resurrección. El que cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?
Le dice ella: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo.»
Dicho esto, fue a llamar a su hermana María y le dijo al oído: «El Maestro está ahí y te llama.» Ella, en cuanto lo oyó, se levantó rápidamente, y se fue hacia él. Jesús todavía no había llegado al pueblo; sino que seguía en el lugar donde Marta lo había encontrado. Los judíos, que estaban con María en casa consolándola, al ver que se levantaba rápidamente y salía, la siguieron pensando que iba al sepulcro para llorar allí.
Cuando María llegó donde estaba Jesús, al verle, cayó a sus pies y le dijo: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.» Viéndola llorar Jesús y que también lloraban los judíos que la acompañaban, se conmovió interiormente, se turbó y dijo: «¿Dónde lo habéis puesto?» Le responden: «Señor, ven y lo verás.» Jesús derramó lágrimas. Los judíos entonces decían: «Mirad cómo le quería.» Pero algunos de ellos dijeron: «Éste, que abrió los ojos del ciego, ¿no podía haber hecho que éste no muriera?» Entonces Jesús se conmovió de nuevo en su interior y fue al sepulcro. Era una cueva, y tenía puesta encima una piedra. Dice Jesús: «Quitad la piedra.» Le responde Marta, la hermana del muerto: «Señor, ya huele; es el cuarto día.» Le dice Jesús: «¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?» Quitaron, pues, la piedra. Entonces Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: Padre, te doy gracias por haberme escuchado. Ya sabía yo que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho por estos que me rodean, para que crean que tú me has enviado.
Dicho esto, gritó con fuerte voz: «¡Lázaro, sal afuera!» Y salió el muerto, atado de pies y manos con vendas y envuelto el rostro en un sudario. Jesús les dice: «Desatadlo y dejadle andar.
Muchos de los judíos que habían venido a casa de María, viendo lo que había hecho, creyeron en él.

COMENTARIO:
La vida es el valor mayor que tenemos y a la vez es el mayor de nuestro problema. En esta lectura, partiendo de una realidad histórica, se elabora una realidad teológica, Jesús ha venido para que todos tengamos vida ¿Qué vida nos ofrece Jesús? La Vida que no se acaba, la Vida Eterna.
El pasaje nos presenta el diálogo con las dos hermanas, Marta sale al encuentro de Jesús, después llamará a María diciéndole; “El Maestro está aquí y te llama” Tanto Marta como María reciben con mucho afecto al Maestro, “Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano” Es una oración preciosa, oración de confianza, de fe, “Si hubieras estado aquí” la presencia de Jesús es la vida, cuando escuchamos su Palabra, y somos conscientes de que somos sus hijos amados, entonces nos curamos de tantas heridas interiores y de tantas muertes por culpa del egoísmo…“Tu hermano resucitará” “Yo soy la resurrección y la vida” ¿Crees esto? Si Señor; Yo creo que tu eres el Mesías. Es una confesión humilde y fuerte, porque se hace desde la humildad de quien sabe que ante la muerte no se puede nada, pero que la fe en Jesús puede obrar milagros. Es la fuerza del amor de Dios que todo lo crea de la nada, también nos puede recrear de nuestro polvo.
Cada uno puede ver cual es su sepulcro del que no tiene fuerza para salir, quizá la losa mayor que tenemos es la del egoísmo que nos incapacita para amar y por tanto para vivir. El solitario se encierra en si mismo, y necesita oír la voz de Jesús que le diga: “Lázaro sal fuera” sal fuera del sepulcro de la rutina, de tus comodidades, de tu tibieza…sal del sepulcro de la tristeza, que tantas veces convierte la convivencia en un cementerio…y Jesús nos dice a todos “Quitad la losa” y Lázaro vivió.
Pregunta: ¿Qué es para ti la muerte espiritual?

Maribel dijo...

Los comentarios de la semana pasada sobre el evangelio de los ciegos, me han parecido muy acertados. Una amiga me llamó para decirme que lo habia imprimido para guardarlo y pasarlo a otros. Doy las gracias por trasmitir enseñanzas que nos benefician a todos.

Hilda, he estado dos veces en Estambul y te doy la razón en todo. Creo que es una de las capitales más bellas del mundo.

También doy gracias a Isabel Moreno, es verdad que a veces nos alimentamos de las vivencia y experiencías de otras personas, pero no siempre se sabe trasmitirlas, o bien por timidez o por simplemente no saber.

Muchas veces recorro el mismo camino al lado del mar y rememoro ese día, vuelvo a experimentar, aunque siempre la experiencía es nueva.

Las ciudades que tienen mar, es facil acceder a estos paseos, pero en todas las ciudades hay montañas, o bosques, jardines, paseos, cosos, arboledas donde se pueden escuchar la mejor orquesta del mundo: EL CANTO DE LOS PAJAROS POR LA MAÑANA.

Os invito que dejeis tantos quehaceres que estresan y vayais a estos lugares con la seguridad de las pisadas chino-chano-respirando.

Con cariñito familiar

Anónimo dijo...

¡EN LOS SEPULCROS HAY VIDA!

El adiós definitivo a un ser muy querido nos hunde inevitablemente en el dolor, la impotencia y la falta de sentido. Es como si la vida entera quedara destruida. No hay palabras ni argumentos que nos puedan consolar. ¿En qué se puede esperar?
El relato de Juan no tiene sólo como objetivo narrar la resurrección de Lázaro, sino, sobre todo, despertar la fe, no para que creamos en la resurrección como un hecho lejano que ocurrirá al fin del mundo, sino para que «veamos» desde ahora que Dios está infundiendo vida a los que nosotros hemos enterrado.
Jesús llega «sollozando» hasta el sepulcro de su amigo Lázaro. El evangelista dice que «está cubierto con una losa». Esa losa nos cierra el paso. No sabemos nada de nuestros amigos muertos. Una losa separa el mundo de los vivos y de los muertos. Sólo nos queda esperar el día final para ver si sucede algo.
Esta es la fe judía de Marta: «Sé que mi hermano resucitará en la resurrección del último día». A Jesús no le basta. «Quitad la losa». Vamos a ver qué es lo que sucede con el que habéis enterrado. Marta pide a Jesús que sea realista. El muerto ha empezado a descomponerse y «huele mal». Jesús le responde: «Si crees, verás la gloria de Dios». Si en Marta se despierta la fe, podrá «ver» que Dios está dando vida a su hermano.
«Quitan la losa» y Jesús «levanta los ojos a lo alto» invitando a todos a elevar la mirada hasta Dios antes de penetrar con fe en el misterio de la muerte. Ha dejado de sollozar. «Da gracias» al Padre porque «siempre lo escucha». Lo que quiere es que los que lo rodean «crean» que es el Enviado por el Padre para introducir en el mundo una nueva esperanza.
Luego «grita con voz potente: Lázaro, sal fuera». Quiere que salga para mostrar a todos que está vivo. La escena es impactante. Lázaro tiene «los pies y las manos atados con vendas» y «la cara envuelta en un sudario». Lleva los signos y ataduras de la muerte. Sin embargo, «el muerto sale» por sí mismo. ¡Está vivo!
Esta es la fe de quienes creemos en Jesús: los que nosotros enterramos y abandonamos en la muerte viven. Dios no los ha abandonado. Apartemos la losa con fe. ¡Nuestros muertos están vivos!


José Antonio Pagola


Red evangelizadora Buenas Noticias
Siembra esperanza cristiana. Pásalo 9 de marzo de 2008
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Juan