miércoles, julio 06, 2022

CONVIVENCIA DE BURGOS 2022: "PERFUME DE AMOR

 Convivencia Burgos 2022

«Perfume de amor»

Esta convivencia para mi fue redonda, circular empezó y acabo de la misma forma.

Al llegar a la residencia de los Maristas de Miraflores, después de haber estado paseando y tomando algo por el centro de Burgos y en plena ola de calor, nos dirigimos unos cuantos a completas al Monasterio de San Pedro de Cardeña, muy bien acabar así el primer día.



Al día siguiente habíamos quedado unos cuantos para asistir a laudes y misa en una capilla mas pequeña en el mismo monasterio. Este día Viernes nos quedamos en la casa de los maristas cumpliendo el orden del día y buscando los lugares mas frescos pues la ola de calor continuaba, las camaradas de Burgos no recordaban una temperatura tan alta sobre todo por la noche que la temperatura no bajaba.

El sábado aparte de el orden del día hicimos una pequeña excursión por el rio Arlanzón, luego por la noche visita guiada a la magnifica Catedral de Burgos, una visita guiada diferente con luces y efectos de sonido para explicar la historia y algunos detalles artísticos y arquitectónicos, al final se les va un poco la mano con las luces y la música, pero lo hace mas entretenido a las personas que no tienen interés en poner los pies en una iglesia.

Justamente uno de los temas que tocamos fue el de los cambios que se avecinan en las iglesias y monasterios debido a la falta de vocaciones y menor asistencia de feligreses, una nueva etapa se presenta y nosotros con el Tai-Chi Zen Cristiano quizás podamos aportar algo.

Como siempre en la convivencia hubo de todo: felicidad-enfado, tristeza-alegría pero también estuvimos comentando que desde el punto fijo y el perfume de amor se supera mucho mejor.

El domingo tuvimos la misa en la Cartuja de Miraflores con el magnifico retablo mayor de Gil de Siloe, después de una misa muy austera y silenciosa, pudimos visitar con detalle la iglesia y las obras de arte que hay en ella.

Esa misma tarde tuvimos las primeras despedidas, unos cuantos nos quedamos hasta el lunes y fuimos a vísperas, después fuimos a cenar unos platos típicos en el mesón el Carrascal.

A la mañana siguiente volvemos a San Pedro de Cardeña a Laudes y Misa, nos preguntamos si la próxima convivencia la realizaremos aquí, Dios dirá.

Carmen volvió a encargarse de acompañarnos por las calles de Burgos, esta vez a Marisa y a mí y nos hizo una visita turística súper interesante por la ciudad con visitas ademas a el retablo mayor de San Nicolas y la iglesia de San Gil, a propuesta de Chiqui. 

Gracias por vuestras atenciones Taichistas de Burgos, Caita, Dorita, Mª José, Carmen, Chiqui sois el ejemplo del perfume de amor, con cariñito familiar.

Ricard

PD:. La morcilla buenísima!!!


miércoles, junio 08, 2022

La Caricia que Somos

Después de un tiempo volvemos con esta entrada que nos envía Guillermo Lago de una convivencia en Almería. 


La caricia que somos

Guillermo M. Lago Núñez

Entre las cinco sensateces (seguir, sentir, hacer, amar y sonreír) destaco la del sentir. Es la que más nos acerca al cuerpo y aunque se suela asociar en las lenguas romances al oído, está por extensión conectado con las sensaciones que se perciben con cada uno de los otros cuatro sentidos (o los cinco a la vez). El origen del término sentir, etimológicamente, es tomar una dirección, un camino, tras haberse orientado por los sentidos.

Pues bien, en el Tai chi nos solemos referir al olfato (olfatear la peste de odio), al gusto (saborear los disgustos), a la vista (mirada patrullera), al oído (escuchar el corazón), y apenas decimos nada del tacto siendo el que precisamente percibe la sensación del fresquito/calorcito, no solo al espirar e inspirar el aire sino por todos los poros de la piel, gracias a él, notamos el contacto directo con el suelo, ni más ni menos que con la Tierra.

Por su parte el Tao Te Ching al menos en las versiones con las que contamos, trata este sentido con respeto frente a la confusión que pueden generar los otros que ciegan, ensordecen o embotan al hombre (cap.XV).

El tacto se ha definido en Occidente como el sentido de la proximidad, del ser-con (Heidegger), de hecho, se le relaciona con el cerebro social, con la inteligencia sentimental. Es con quien exploramos el mundo inmediato, lo que nos rodea, y nos dejamos rodear y explorar con él. Es el primer sentido que desarrollamos cuando el cuerpo se forma en el útero materno y con el que sentiremos las primeras experiencias tras dar a luz; la forma de ser tiene mucho que ver con las caricias que hemos recibido y dado; la humanidad ha sobrevivido cientos de miles de años apretados en las noches de invierno, cuerpo con cuerpo, dándose calor. También está asociado en el cristianismo (el tocar y rozar) con los milagros, y en la medicina con la curación.

El tacto en este mundo digital, es el sentido olvidado. Resulta paradójico que, por primera vez en la historia, con ocasión de la reciente pandemia y para supuestamente protegernos, nos hayan prohibido usarlo; ese distanciamiento social, de relaciones, de contactos sin contactos, de conversaciones distantes a través de la pantalla en el que a todas horas estamos inmersos, se ha convertido en la peor enfermedad de la humanidad, frente a la cual es el único terapeuta.

Aún hay algo que nos impide ver (u oler, escuchar, o gustar) desde adentro. Solo hay un sentido que unifica trascendiendo lo interior y exterior, el objeto y el sujeto, que evita la separación y permite conocernos y reconocernos mutuamente: el tacto. Es famosa la expresión de Lucrecio quien indicó que, de todas las realidades, el cuerpo es la única que puede tocar y ser tocada: tangere enim et tangi, nisi corpus, nulla potest res.

Con estas “dobles sensaciones” que se producen en el tacto contamos con la primera noticia de nosotros como un ser, un algo propio: tenemos un cuerpo y somos un cuerpo a la vez. Son los actos de tocar, de acariciar, los que nos dan y conforman la propia corporeidad, integrándonos en el origen y más adelante después en unidad afectiva, al punto de llegar, utilizando una expresión hebrea, a ser una sola carne, o en la más bella de nuestro Juan de la Cruz, estar como amado en el amante.

En mi perduran algunas sensaciones que me ha dado cada cual, al dar la mano, una caricia, un beso o un abrazo, quizás también las mías perduren en alguien más, en estos recuerdos no solo hay un reconocimiento del calor o la energía personal en aquel momento, también la transmisión de algo inefable, de algo espiritual. Por eso me parece que el sentido del tacto, a diferencia de los otros sentidos, se comunica antes con el corazón que con el cerebro.

La mano o los dedos se nos han presentado como la localización fundamental del receptor táctil cuando en realidad está aún más en los pies (que también aislamos bajo la falsa idea de protegerlos), y en todas las partes del cuerpo y no solo en el tejido de la piel, también en las articulaciones y los músculos, en las terminaciones nerviosas. El tacto en su inmediatez de tocar o ser tocado es el sentido del presente.

Y es lo que determina la calidad y suavidad del movimiento del Tai chi, su elegancia, de hecho, varios movimientos están relacionados directamente con la acción del mismo (acariciar la cola del pájaro, las manos aguantan el cielo, las manos ondulan como las nubes) y toda la secuencia de giros y pasos depende de él al iniciarse el empuje del movimiento en la planta del pie.

Por eso podemos considerar al tacto como el sentido taoísta por excelencia, el que nos hizo en el fluido amniótico sentir la vida a partir del primer movimiento, hacia afuera y al mismo tiempo hacia dentro, hasta lograr el equilibrio interior; es el que pasivamente nos educa para convivir, compartir, y estar en armonía con el exterior.



lunes, diciembre 13, 2021

 

El sacro, entre el cielo y la tierra

Guillermo M. Lago Núñez


El cultivo o arte de la paciencia, con ser siempre importante resulta imprescindible cuando te enfrentas al aprendizaje de una materia o actividad compleja, como por ejemplo el tai chi. Conocer los ochenta movimientos de la tabla que practicamos y desarrollarlos de forma fluida, como la ejecutaba el maestro Peter Yang, se me representó desde el principio una tarea casi imposible más allá del conocimiento de su coreografía, la dirección de cada movimiento o giro, la ejecución de la serie.


Tras casi cuarenta años de repetición –repetición cada día– apenas he llegado a vislumbrar algo más de lo que fue la luminosa primera vez que seguí sus pasos. Es cierto que durante estos años he ido progresando en cuanto a la concienciación del movimiento, el aprecio de las sensaciones, la novedad de lo cotidiano; también se ha ido modificando la postura, las preferencias por determinados movimientos o la unión entre diferentes secuencias, sin lugar a dudas es más que un ejercicio que te transforma.

Entonces ¿en dónde estoy en estos momentos? Se me antoja que aún no he empezado, y desde este preludio, sin que pueda indicar qué es o estoy haciendo cada día, sí me gustaría ir compartiendo algunas de las cuestiones que en estos momentos se me plantean y procuro resolver siguiendo el viaje del movimiento.


Durante algún tiempo, dada la relevancia que tiene el equilibrio, estuve pendiente del arraigo a la tierra, sentir la planta de los pies como si fueran las de los patos, abiertas y planas, cercanas a la rugosidad del suelo para desde allí sujetarme a unas no tan imaginarias cuerdas gravitatorias procedentes del centro de la tierra que te atraen, de forma que ya fuera en un porcentaje de cada planta, o en una sola, me permitiera mantener el equilibrio. Estas cuerdas tiran fuertemente hacia abajo y desde los pies sujetan bien las piernas con lo cual las rodillas se abajan acercándose al suelo, de lo que resulta una singular energía positiva que penetra por las extremidades inferiores del cuerpo.


Por otro lado junto a esta atracción hacia la tierra, al igual que ocurre con el crecimiento de los árboles y plantas, se producía un agarre ascendente, desde la crisma de la cabeza hacia el cielo, estás sujeto a un hilo invisible (de seda) que tira desde arriba de forma que te libera de peso y hace que la espalda se mantenga recta, estirada en todo lo largo, colocándote como un bailarín en una elegante configuración espacial.

En esta combinación vertical de tierra y cielo confluye una tensión elástica de fuerzas contrapuestas, por un lado el hilo que te tira para arriba y permite que hagas un movimiento casi ingrávido, por otro la cuerda que te arrastra hacia el suelo y te imanta a la tierra, ambas fuerzas se encuentran en el cuerpo, que se envuelve en el movimiento, en una encrucijada.

Es precisamente en este momento cuando descubres la pelvis, como bisagra o cortafuegos de la dualidad. Al dirigir la atención hacia la cavidad de la pelvis, con todos sus vericuetos, y sentir la maravillosa sujeción que efectúa de la columna vertebral –poniendo de manifiesto que el cuerpo no se sostiene, sino que se sustenta– se produce una alineación que nos va a permitir la definitiva integración del movimiento en la postura humana.

En alguna ocasión me pareció que la pelvis era el volante del movimiento. Ahora no lo veo así, la pelvis es meramente instrumental, es una tabla de salvación, pero tabla; en realidad son las piernas, y antes que ella la presión que realiza cada pie en el suelo (de ahí lo cuidadoso de su posición), la que dirige gracias a los tendones y ligamentos su estructura ósea, pero sin esa tabla no se sitúa la columna sobre las piernas y por tanto no se sigue el movimiento.


Actúa así la pelvis como una plataforma que nivela en la horizontalidad la columna vertebral y la libera de los cambios que se producen como consecuencia del movimiento armonioso (que semeja al del mar, al del agua) de las extremidades. Es curioso que en ella radique el movimiento puro, sin tiempo y sin espacio, de la cosa misma, el movimiento/quietud, el movimiento como estado.


Se contrarresta así la tensión que se genera desde el hilo del cielo sin para ello usar fuerza alguna, le basta con ajustar la posición de la cadera (ni muy adelante ni muy atrás o a un lado u otro o en diagonal), evitando que se eleve el cuerpo más o menos de lo necesario o se incline en exceso la espalda. Está en un mar de confluencias entre energías opuestas ya que, aunque la que proviene desde la tierra en ningún momento rebasa su límite (que se exterioriza en determinadas partes como los brazos e incluso el cráneo), es el lugar en el que justamente confluye con la del cielo, por lo que es donde se regresa hacia el ser propio del hombre.


Y es precisamente al experimentar la posición de la pelvis cuando empiezas a relacionarlo todo. De entrada la propia cadera con los hombros, con los que se mueven al unísono –como los ojos y el ombligo–, más adelante las rodillas con los codos, las muñecas con los tobillos, las manos con los pies, el coxis con la cervical, la continuidad de las piernas en el tronco, el de un movimiento íntegro (simultáneo: todo a la vez) que te expande, en definitiva te sitúas entre la balanza y la rueda, en el ser de un estar.


De este juego de resonancias que se registran en la concienciación de la pelvis no es tampoco ajeno el tan tien, del que es también escudo trasero, y que está como una perla sujeto al escroto (con el contrapeso de los testículos u ovarios), la pelvis da el cobijo de un sillón a este centro de todo y del que todo es centro.


Cuando me refiero a la pelvis recuerdo la importancia que daba el maestro al movimiento del culo y particularmente su referencia al sacro –que es quien nivela y estabiliza la pelvis, lo que definitivamente debemos identificar– tanto por su ubicación como por su nombre. Así que en la pelvis, es el sacro, lo sagrado, lo que alinea el cielo y tierra y los pone en relación.


¡Qué maravilla! situar al hombre (lo primero que se esconde) entre el cielo y la tierra, junto a las diez mil cosas. Y, en medio del hombre, la pelvis —el sacro— sin hacer nada (también escondido), solo sustentándonos ahí. En ese centro sagrado es donde, cuando durante la aurora continúo los pasos de una senda que no atraviesa ni rodea ningún territorio, está ahora mi atención amorosa. 








lunes, julio 27, 2020

Volver al Origen


CONVIVENCIA 10-22 JULIO 2020 EN CASA PUIO (SAN SEBASTIÁN=DONOSTIA)
VOLVER AL ORIGEN



 Organizadora: Pili Moradillo, un torbellino de vitalidad todo corazón.

Casa: Casa Puio es un palacete limpísimo en la parte superior del parque Puio, la mayoría de las habitaciones tienen vistas al mar, son individuales y con baño. Las comidas abundantísimas y para mi paladar demasiado sabrosas, aunque esto no nos ha impedido repetir e incluso tripitir de algún plato.

Congregación: Las hermanas nos han cuidado con cariño, nos dejaban quedarnos en el comedor hasta tarde y nos esperaban por la noche cuando volvíamos del paseo.

 Participantes: En la casa nos hemos quedado a dormir 10 a 12 personas de media, como siempre mayoría de mujeres, a veces estaba sólo Alejo con todas nosotras. Creo que ha sido una de las convivencias más fluidas, sin estridencias, hemos sido dóciles; quiero pensar que es porque nos vamos redondeando. Cada uno ha tenido la oportunidad de aportar su granito de arena y enriquecer esta convivencia. A lo largo de este escrito menciono a algunos de los participantes, los no nombrados son tan importantes como los nombrados.

 Anfitriones: por supuesto todos los taichistas que viven en San Sebastián se han implicado en que nos encontrásemos a gusto en esta ciudad, así Cristina nos invitó a su casa, Ana y Nacho nos enseñaron la iglesia de Iesú de Moneo (impresionante) y su sobrina Carmiña nos explicó el ChillidaLeku, quedamos encantados con ella y el lugar.

 Visitas: Llamo así a aquellos taichistas que no pudieron participar todos los días en la convivencia y que no dormían en la residencia, pero que también añadieron su bien hacer y cariñito familiar (Encarna y Edurne)

Temas tratados: Capítulos del Tao: 25 y 52 (el Tao es lo natural, la creencia lo sobrenatural. Tal vez Lao Tse escribió este libro de un modo revelado, yo no me voy a meter en esos temas que no entiendo)
Capítulo 25: Lao Tse no sabe qué había antes que el cielo y la tierra, y lo llama Tao. Para los chinos es muy importante la jerarquía, para que podamos entenderla ordena de mayor a menor, de más importante a menos importante el tao, el cielo, la tierra y el rey. Así lo mayor y más importante es el Tao y lo menor y menos importante el rey. Lo pequeño debe obedecer a lo más grande. De este modo lo natural es que el hombre siga las leyes de la tierra, la tierra las del cielo, el cielo las de Tao y Tao se rige por su propia ley. La pregunta es que leyes son esas para nosotros.
Capítulo 52: Primeros versos: Todo tiene un origen, y nuestro origen es un coágulo de sangre que late, el corazón primitivo. Una planta tiene su origen en una semilla. Nuestras acciones son nuestros frutos (hijo) y por nuestros frutos seremos conocidos (nosotros madre).
Los siguientes versos nos dan unos consejos para tener una vida mejor e indica las consecuencias del desorden. Es decir nosotros somos responsables de lo que hacemos y nos sucede. Somos responsables de nuestras alegrías y sufrimientos. La única manera de llegar a la armonía es cultivarse. Uno sólo puede salvarse a sí mismo.

La Convivencia para mí: Partiendo de la base que cada uno hace su convivencia: Esta convivencia para mí ha sido una convivencia de reencuentro, disciplina y apertura.
·         Reencuentro: hacía mucho tiempo que yo no iba a una convivencia y me ha dado mucho gusto encontrarme con amigos. También comprobar que no estoy sola en este camino del taichí.
·         Disciplina: hemos cumplido el horario propuesto (creo que principalmente gracias a Alejo), taichí dos veces al día, F/C tres veces al día y charla dos veces al día. También la misa por la mañana con las hermanas. Esta práctica diaria nos hace entender un poco mejor que es un kung-fu. También se ha notado una armonía mayor dentro del grupo a lo largo de la semana.
·         Apertura: Debe ser la convivencia en que he pensado menos. La experiencia del gong de Beatriz, que me hizo vibrar desde la coronilla hasta los pies y estos “escalofríos” duraron todo el F/C. Las conversaciones con Pili, que me han ayudado a comprender que es no juzgar y a juzgar menos.




¿Qué he aprendido? – que el cariñito y el sentido de humor todo lo puede; que Poo (Kung Fu panda) es el Guerrero del Dragón por su humildad; que todos oímos lo mismo pero no escuchamos ni entendemos lo mismo; como trata una hija amorosa  (Mª José) a su madre (la cual nos miraba a todos con ternura); he hablado menos que nunca (aunque no os lo creáis) y debo callar más y, lo más importante: saber, que hagamos las piruetas que hagamos, no podemos salirnos de camino del Tao, de la mano de Buda o de la vista de Dios.

Temas pendientes: el paraíso es para ir solo. Pero ¿es la salvación para toda la humanidad en conjunto? En este tema no nos pusimos de acuerdo.
Txema opina que la humanidad se salva en conjunto: todas las personas somos igualmente importantes, formamos un cuerpo. Si una parte del cuerpo está enferma hay que curarla para curar el cuerpo, no dejas que se gangrene más. Así toda la humanidad somos una. (Espero haber entendido bien su razonamiento)
 En la Biblia vienen ejemplos de que eso no es así (parábola del trigo y la cizaña)
Se aceptan comentarios que nos ayuden a clarificar el asunto.


lunes, marzo 02, 2020

Convivencia San Sebastián - Una pequeña Versión


 CONVIVENCIA DE SAN SEBASTIAN 2020, UNA PEQUEÑA VERSIÓN

He vuelto a casa contenta porque la convivencia ha salido muy bien y de premio, Pilar va organizar en junio y en Villa Puio otra convivencia a la que espero poder asistir. Las fechas son del día 12 al 21, ¡Ya podéis ir haciendo un hueco en vuestras agendas ¡
Este año la experiencia ha sido un poco diferente, estoy bastante ocupada con los temas familiares y no tenía mucha energía para la convivencia y no sabía muy bien qué hacer. Así que he improvisado. Me di cuenta que no me sería posible quedarme a dormir y que lo mejor sería ir y venir en el día. Pedí ayuda a María José de Barcelona, ya que se había apuntado de principio a fin para que llevara conmigo la convivencia, y en realidad durante la estancia en Villa Puio ella ha llevado casi todo el peso.


Elegí como lema la frase de Peter "Entre el corazón y el cabezón, ¿quién tiene razón? el corazón. ¿por qué?, porque no protesta". Y pensé que para actuar así hace falta humildad y por eso elegí el capítulo VIII el del agua, y la frase tal vez más conocida del Evangelio "Venid a mí cansados y agobiados...aprended de mí que soy manso y humilde do corazón y encontraréis vuestro descanso" En mi interior estaba intentando poner esta frase en mi experiencia y quería escuchar otras opiniones y experiencias que me ayudasen.

Sobre la marcha me di cuenta que mi participación iba a ser todavía menos de lo que había calculado, y solo pude estar en un par de charlas. En la primera hablamos del corazón, del campo electromagnético que genera y cuando está armonizado con el pensamiento y el sentimiento, crea una forma a la que se ha llamado toroide. En esos momentos llegó Víctor y le vi recostarse y cómo se le cerraban lo ojos inmerso en la buena energía que se había generado. También salió a relucir estas palabras del Evangelio sobre la Virgen "Ella lo guardaba todo en su corazón".

El día siguiente amaneció con un tiempo espléndido y nos sacamos las sillas al jardín y la verdad es que divagamos un poco, pero tan ricamente. Nacho nos contó que estuvo impartiendo un taller, y lo primero que experimentaron fue el fresquito-calorcito. Comentó que está muy demostrado que esta práctica fortalece la resilencia de las personas, aumenta la capacidad de hacer frente a las adversidades. También nos contó el escándalo que se montó cuando cada uno de los presentes relacionó en una hoja sus problemas y al dar la vuelta a la hoja, se encontraron con un texto que defendía la ausencia de problemas. Otros fueron añadiendo comentarios y experiencias personales que nos resultaron muy gratificantes, acompañadas de aquel solecito. Durante la comida del domingo estallaron pequeños conflictos fruto de la convivencia y me pareció que era una señal de buena salud. Todo se resolvió muy bien.

También me llamó la atención el comentario de Karmele, sobre la influencia de la música en su madre, se dieron cuenta que la calmaba y procuraban ponerle música clásica o cantarle canciones populares o de Misa que ella agradecía. También me contó María José que algo en las cuentas no le cuadraba y le pidió ayuda a Pilar Izquierdo, la fundadora de las monjas que nos acogen en Villa Puio, y al día siguiente todo aclarado. Como dice el Evangelio con el caso de la viuda que insiste al juez para que le haga justicia, hay que dar la lata a los del cielo. También fue muy divertida una anécdota que nos contó Nacho de una taichista. Se fue a la farmacia a tomar la tensión y le dio alta. Como tenía que llevarle los resultados al médico y no quería ir así, les dijo a la de la farmacia que le dejaran un ratito, se puso a hacer fresquito-calorcito y en la siguiente medición le salió la tensión en los parámetros adecuados.

Como conclusión quisiera decir que cada día siento más que todo lo que duele, lo que no comprendo, todo lo que se me escapa, el dolor por los amigos que lo están pasando mal, es mejor dejarlo en el corazón para que el Señor sepa qué hacer con todo ello. Y en el corazón no hay comentarios, ni protestas, ni rencores¡ Creo que el corazón solo genera imágenes y éstas siempre con un buen sentimiento.

Al llegar a casa y escribir las primeras experiencias de los días pasados, me di cuenta que no elegí bien el capítulo del Tao Te Ching. Hubiera sido más adecuado el capítulo XLIX, que  se centra más en el tema del corazón. Además esta versión es de Peter.

“El sabio no tiene corazón propio
Sino que sigue el corazón del pueblo
Con los buenos, yo también
Con los no buenos, yo también bueno
A los que me creen, yo también creo
A los q no me creen, yo también creo
Si me hacen un favor, yo también
Si me entienden mal ¡qué más da¡
Yo siempre continuo mi corazón
Los santos se llaman niños”

También he encontrado un comentario de Peter de este capítulo “Tienen que ponerse de acuerdo corazón y razón. Es la fe, hace falta experiencia”.

De regreso a casa también he reflexionado sobre cómo llevar la próxima convivencia porque podemos que mejorar. Pilar de Santander también me lo dijo, que es el momento de llevar las convivencias con más colaboración y estoy totalmente de acuerdo.

De parte del grupito vasco gracias por compartir vuestras vivencias con nosotros. Al grupito de Santander deciros este refrán que nos enseñó Peter “Más vale vecinos cercanos que parientes lejanos”. A Víctor y Elena que estuvimos encantados con vosotros y que he hecho caso a Elena y buscado entrevistas con la psiquiatra Marian Rojas, y me han sido de mucha utilidad. Por último, gracias a Mari José por ayudarme con la convivencia.

miércoles, febrero 05, 2020

Convivencia Donostia - Enero 2020


RESUMEN DE LA CONVIVENCIA DE TAI-CHI ZEN CRISTIANO
DONOSTIA-SAN SEBASTIAN (enero 2020)

La Suprema Verdad es como el agua y como el agua han fluido las tertulias. Más que platicar sobre este capítulo, lo hemos puesto en práctica, recogiendo los frutos que encontramos al paso. Así, como el agua, que a todo alimenta, que no compite, fluye en armonía con su entorno, hemos aprendido un poco más sobre :

●    la postura en el fresquito-calorcito
●    descubrimiento de células nerviosas en zonas alejadas del cerebro, especialmente en el corazón , capaces de tomar decisiones
●    mindfulness y autorreconocimiento
●    los 4 acuerdos toltecas
●    las bendiciones del fresquito-calorcito: “plan pons belleza en 7 días”



Y hemos compartido experiencias de vida y de educación de los hijos. con presencia del  “caldero” (método para expresarnos en las tertulias) y moderadora.
Aprovechamos un clima delicioso para hacer tertulia al solecito, en el exterior, rodeados de naturaleza.
El sábado hemos celebrado la entrada en el Año Nuevo Chino, de la Rata, con cariñito y sencillez.
Gracias a Edurne, que ha dejado varios libros a nuestra disposición, hemos podido ampliar nuestros conocimientos :

●    Los 4 acuerdos, de Miguel Ruiz Macías
●    Sanar el trauma, de Peter A. Levine
●    El estrés, otras alteraciones emocionales y tu dolor de espalda, de Roberto Junquera.

Y nos vamos muy contentos, sobre todo sabiendo que en esta casa nos van a acoger de nuevo en Junio, en una convivencia que organizará Pilar, ya que Montesclaros está cerrado por reformas.

Cuando te contentas con ser simplemente tú mismo y no te comparas o compites, todos te respetarán.

Hasta pronto, camaradas.