Carlos Sotres nos envía una reseña de los encuentros del grupo taichista de Cantabria.
 |
Picos de Europa desde San Vicente de la Barquera |
Encuentro del grupo de Tai Chi en Cantabria
Desde Cantabria, un saludo a todos los taichiístas.
Ya hacía
tiempo que no mandábamos al blog de Maribel la reseña de los
encuentros-convivencia que nuestro grupo de taichiístas seguimos haciendo
periódicamente en las mañanas de un sábado de cada mes o cada dos meses,
aproximadamente. Ello ha sido debido a que, unas veces por falta de tiempo u
otras por falta de organización, no hemos recogido ni escrito el resumen de lo
tratado en las tertulias. Pero no hemos dejado de reunirnos, de “taichear”, de
“tertuliar” y de “convivenciar”, manteniendo vivo el contacto periódico entre
los distintos grupos de Tai Chi de Cantabria.
En este
último encuentro (sábado 25 de mayo) y en el anterior (en abril), leímos y
comentamos el capítulo LXVII del Tao Te King:
“Todo el mundo dice que yo soy grande,
grande sin
parecerme a nada.
Sólo porque no me parezco a nada,
puedo ser grande.
Si me pareciese a algo,
tiempo ha que me hubiera vuelto pequeño.
Yo poseo tres tesoros, que conservo en gran estima.
Uno es amor;
el segundo, sobriedad;
el tercero, no atreverme a ser el primero.
El amor permite ser fuerte;
la sobriedad, generoso;
el no atreverse a ser el primero,
permite llegar a ser señor de todos los asuntos.
Hoy en día se es valiente sin amor,
se es generoso sin sobriedad,
se es el primero sin situarse detrás;
esto es la muerte.
Con el amor,
se vence en
el combate,
se es sólido en la defensa.
El cielo le fortalecerá,
Como si el amor fuera para él una muralla.
(Traducción
de J. I. Preciado)
Leímos,
como siempre, las distintas versiones o traducciones del texto chino que
teníamos allí, en la tertulia, apreciando y saboreando el impacto que causa en
nuestras conciencias el simple hecho de escuchar el texto leído, con esa fuerza
que emana de él. Porque el texto de este capítulo es un texto muy contundente,
sobre todo en lo que se refiere a la alusión a los tres tesoros y a la
importancia de apreciarlos y de atenerse a ellos para vivir una vida plena.
El primer
tesoro del que habla es, dependiendo de las traducciones, el “amor” o la
“compasión”, o también la “misericordia”, según dijo Peter en alguna ocasión
que era la mejor traducción del carácter chino correspondiente. Aquí comentamos
que se suele decir que Dios es misericordioso y que esta expresión a veces nos
suena o nos ha sonado un tanto extraña, pero que la palabra “misericordia”
quiere decir “llevar la miseria al corazón” o “cordializar la miseria”, en
palabras de Peter. De la palabra “amor”, hicimos también el paralelismo con lo
que dice S. Juan en su 1ª Epístola de que “…quien no ama no ha conocido a Dios,
porque Dios es Amor… y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en
él…”. Añadiremos aquí que, en alguna parte del Evangelio también dice Jesús
aquello de “Misericordia quiero, que no sacrificio”. Y sabemos que el
mandamiento principal dijo Jesús que era “Amarás al Señor tu Dios y a tu
prójimo como a ti mismo”. Así que coinciden el Tao te King y el Evangelio en
que el primero y principal tesoro que tenemos es el “amor”.
Del segundo
tesoro, la sobriedad (la “mesura” o la “moderación”, según otras traducciones),
no comentamos mucho, por falta de tiempo, pero lo ligamos al “nunca demasiado”
de que habla Peter.
Nos
detuvimos más en el comentario del tercer tesoro, el de “no atreverse a ser el
primero”, que coincide con la “humildad” (como lo traduce también otra versión
del texto). Sobre la humildad ya hablamos aquí como tema principal en otra reunión
anterior, a propósito de otro capítulo del Tao Te King (el II), donde también
lo relacionamos con “la humildad del guerrero” de la que habla D. Juan, el
personaje de Carlos Castaneda.
Comentamos ahora la repetición del paralelismo con las palabras del Evangelio
“Los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos”, o “El que se
humilla será ensalzado y el que se ensalza será humillado”, o “Aprended de mí,
que soy manso y humilde de corazón”, y resaltamos que la “humildad” es un tema
que recorre todo el Evangelio, desde el nacimiento humilde de Jesús en un
pesebre y su vida en casa de sus padres hasta su pasión y muerte que aceptó
humildemente, porque así estaba dispuesto para él por la voluntad de su Padre.
Precisamente, para nuestra próxima reunión, el azar (pues solemos elegir
el capítulo a tratar abriendo una página al azar) quiso que el capítulo del Tao
Te King a tratar fuera otro -el XXIV- que trata fundamentalmente de la humildad
(“Quien se pone de puntillas no se mantiene en pie. Quien se exhibe no
destaca…”).
Como vemos
y ya hemos visto muchas veces, están muy claras las coincidencias y los
paralelismos entre lo que nos dice el Tao Te King (taoísmo) y lo que nos dice
el Evangelio (cristianismo). Lo cual nos sirve y nos reafirma en nuestra línea
de trabajo -la línea de Peter que nosotros seguimos- de unir taoísmo y
cristianismo. A nosotros nos toca ahora poner en práctica estas palabras que se
nos dicen en ambos libros.
Repetimos
nuestro saludo a todos los que seguís el blog y también un afectuoso saludo a
Peter, que esperamos y deseamos que siga recuperándose totalmente, como parece
por las noticias que nos llegan de él.