
Ser instrumento o impedimento de paz
Hemos pasado tres días de convivencia en Granada con Peter Yang, profundizando en el qué es y cómo ser instrumento de paz. Al parecer lleva algún tiempo tratando esto, igual que la diferencia entre las paces que nos deja y da Jesús de Nazaret. Para mí es novedoso ya que éste año no he asistido a ninguna otra convivencia con él. Por cierto ahora escucha leyendo la cara y hace todo aún más despacito, está en la corriente de quietud-lentitud-plenitud.
Al principio no soy consciente de la importancia del tema, no entiendo por qué tanto empeño en tratar éste asunto, me acuerdo del proverbio chino “hablando no se cuece el arroz”. Ser instrumento de paz -expresión que hace años Peter escogió de un poema de San Juan de la Cruz- parece una frase que se explica por sí sola, ser instrumento de paz, ya está.
Conforme voy escuchando las preguntas que nos va planteando, y las respuestas que da, aprecio que para él se trata de un tema fundamental y por eso declara estar muy contento por tratarlo en ésta convivencia. La paz, definida en el ideograma chino con la imagen de una mujer con un niño en brazos bajo un techo protector, es presupuesto de todo lo demás.
El segundo día se está refiriendo a lo contrario de ser instrumento de paz, es decir, ser impedimento de paz. Parece que esto es más frecuente, todos tenemos alguna experiencia de esta clase de impedimentos… es más fácil de entender. La diferencia entre ambas acciones está en que instrumento de paz es el ser realista e, impedimento de paz, el mentalista. No hay término medio, o eres instrumento o eres impedimento. Tampoco se puede ser uno u otro poco a poco.
Dedicamos esa tarde a ver la diferencia desde este prisma. El realista es por sí instrumento de paz (vida, camino, verdad), sin embargo el mentalista es impedimento, se mueve en un mundo irreal: el mental, de donde viene todo lo negativo. Para el mentalista hay muchas formas de ser, de ir, de amar, para el realista sólo hay una. Peter recuerda la clasificación cristiana de los pecados (de palabra, obra u omisión), todos se originan en la mente. El mentalista dice mucho y da ordenes pero no enseña cómo. El realista sin embargo, dicho-hecho, sabe como se hace cada cosa, se dedica a realizar, y enseña lo que practica. El mentalista duda, el realista tiene fe.
El anuncio de los ángeles de paz en la tierra y gloria en el cielo anuncia la misión de Jesús: reconciliar criatura con Creador. Por eso Peter concluye: si no hay paz en la tierra tampoco hay gloria en el cielo. Por su parte unir cristianismo y taoísmo, la misión de Peter, es reconciliar oriente y occidente, sin esta reconciliación tampoco puede haber paz.
Se trataron otros temas (concienciar la energía universal, el aire que mueve el fuelle, lo sobrenatural a través de lo natural, la transpiración, la piratería olfática…), aunque el asunto principal fue ése. Lo que he entendido “con la tranquilidad de un tronco”, es que para ser instrumento de paz, hay que empezar con practicar las canciones que hemos aprendido. Basta con comprender esas sencillas letras: desde hazme tú señor instrumento de tu paz, pasando por no pensar y aceptar hasta concluir con llena de gracia… Es decir fe + fe.
También estoy muy contento, hemos dedicado la convivencia a tratar un tema relevante, no es casual que lo primero que pidamos al Señor cada día, antes de concienciar la respiración/oración, sea que nos haga instrumentos de paz.
Guillermo Lago
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Convivencia de Granada- noviembre de 2011
Un pequeño borrón:
La fábula de la liebre y la tortuga pertenece a la literatura universal, Peter dice que es un cuento chino, y nosotros la conocemos a través de Esopo que era griego.
Todos nos comportamos alguna vez como tortuga o como liebre.
Existe un punto de partida y un punto final o meta.
Para superar a la liebre no debemos ser competitivos (que altera), y aunque nos entretengamos por el camino, no perder de vista el punto final.
Para superar a la tortuga, tenemos que concienciar la lentitud, para así alcanzar la quietud y saborear la plenitud, entonces podremos decir que estamos llenos de gracia. OLE!
Todo esto son estados y hay una receta para alcanzarlos:
Practicar las payasadas del tai-chi, así nos equilibraremos con nosotros mismos y nos armonizaremos con los demás.
Escuchar las gilipolleces de las tertulias, para aclarar conceptos y lavar y teñir el coco.
Y por supuesto practicar el fresquito-calorcito.
Abrazos Adela



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