1ª Parte
Como es habitual desde hace años, en estas fechas asistimos con Joaquín, al recés (retiro) que el padre Seguí, imparte en Rubí.
Un lugar precioso, ubicado en plena naturaleza, donde puedes pasear por el bosque y disfrutar de sus flores y rinconcitos para descansar, leer o simplemente contemplar la belleza que nos brinda la madre tierra
La casa la rigen unas monjitas que nos acogen siempre con mucho cariñito. Ya las conocemos, pues de año en año nos vamos encontrando. También nos reunimos personas que asistimos en esta fechas de la Pascua de Pentecostés.
Por la mañana temprano, voy a hacer Tai-chí con algunas compañeras, en plena naturaleza, escuchando la mejor de las orquestas del mundo, el canto de los pájaros por la mañana, pionera única, se une a ellos los pavos reales que siempre acostumbran a estar en ese lugar y sobre todo sobresale el canto del ruiseñor que anuncia la primavera.
El tiempo transcurre entre charlas, relajación-respiración, pustinias en silencio, paseos, ejercicios físicos , Eucaristías y conviviendo todos durante las comidas.
Los temas de este año, se podría decir que han sido cuatro: Silencio, plegaria, despertar de la conciencia y miedos, aunque se añade uno que es común en todos los recés del padre Seguí y es La Eucaristía. Siempre nos explica algo sobre Ella, y gracias a esto la vivo estando presente, esté donde esté y la celebre quien la celebre. Cada vez aprendo y comprendo algo nuevo.
SILENCIO: El objetivo principal es calmarnos, tranquilizarnos y serenarnos para silenciar los pensamientos.
Con la practica y la repetición, la energía produce un cambio que transforma:
1ª poco a poco se adquiere calma y tranquilidad
2ª Surgen los frutos, las consecuencias de la nueva vida, que es la paz interior.
Si soy esclavo de cosas abstractas, no experimento, si estoy pendiente de mi personaje no abro el corazón.
Para llegar al silencio es muy importa la oración
PLEGARIA
El libro más antiguo de oración son los Salmos bíblicos, en ellos encontramos dos formas principales, “lamentación y llamada de auxilio” y “agradecimiento y alabanza”. El Salmo 131 es de calma y confianza y dice: “Mantengo mi alma en paz y silencio. Pon tu esperanza en el Señor, ahora y por siempre”
Se necesita paciencia, paciencia, paciencia y simplicidad, dejar que nuestra naturaleza fluya.
Es un dejar hacer. Me abandono, estoy presente. Ni palabras ni pensamientos. Me abandono y espero.
Sin querer solucionar nada, se soluciona todo.
Oración es estar siempre presente, aprovechando pequeños momentos como en el autobús, metro, paseando, en una sala de espera, ect.
Con calma y confianza me comunico apaciguadamente con Dios. Me permite prescindir de las palabras.
Dios no necesita que le pidamos, pero si estamos presentes, nos concede todo lo que necesitamos.
La plegaria tiene fuerza por proyectar. En la oración estando presente, la energía se proyecta de forma natural, sin pensar y sin exigencias
Sentirse nada, plena confianza en el Señor, como un niño en los brazos de su madre.
En la oración el Espíritu nos impacta por dentro . No se entiende, se experimenta y entonces se comprende.
Con la oración y el silencio nos preparamos para el encuentro con Dios y la Palabra puede alcanzar los rincones más ocultos de nuestro corazón
Es muy importante la oración continua para acallar los pensamientos, al final la oración entra en el corazón y te despiertas orando. (Recomiendo el libro: “Relato de un peregrino Ruso”, de autor anónimo). Se suele llamar “La plegaria del corazón”.
Dejo de esconderme delante de Dios. Entonces su luz puede alcanzar, curar e incluso transformar aquello de lo cual nos avergonzamos.
Cuando cesan las palabras y los pensamientos, Dios es alabado en el asombro silencioso y la admiración.
La plegaria es orden y como la naturaleza que calladamente alaba al Creador, el corazón tranquilo está siempre unido a Dios.
“Por sus frutos los conoceréis”, dice Jesús, naces a una actitud nueva, volverse como un niño en los brazos de Dios, Nuestro Señor.
Maribel










