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Altura 2015 |
El Néctar del Melocotón
Hay una forma común, un punto, un aprecio, una gracia o salero que llega de lejos.
Este es un cuento
chino-chano campechano algo poetizado, que sucedió este verano entre un
grupo diverso y compacto, que a finales de agosto ha convivido muchos y
largos ratos.
Llegaron de aquí y de
allí, algunos de lejos, y entre risas de bienvenida se saludan para
celebrar la dicha de verse de nuevo juntos. Todos alegres notan que
dentro de cada cual se mueve abierto el cariño.
Y entre risa que viene
y va, una oración, el charlar, aquella frase de Peter...sosiego y la
dulce paz...junto al buen comer y el rezar se les va pasando el tiempo.
Pinitos para el
pinar, debajo taichi esencial; luego tertulia...siempre un cantar.
Siempre un aprecio por expresar. Amables todos, chistoso aquél, devotos
otros. Afán de bien, Dios en las Almas siendo la miel.
Ricas comidas, negro café, y esas tisanas que saben bien. Higos y moras, uvas también.
Uno te escucha, otro habla a tres, aquél callado sonríe a la vez.
Niños que juegan...se oye también al viento amigo bajo el almez.
Largas montañas en beatitud las lomas altas son pura luz.
La casa baja, ancha y en cruz... cruza mil mundos y ahí cabes tú.
Qué tendrá el campo
que sienta bien!
Tiene un aroma,
algo especial
que toca al Alma,
un ideal:
Vida tranquila a la eternidad.
Uno te escucha, otro habla a tres, aquél callado sonríe a la vez.
Niños que juegan...se oye también al viento amigo bajo el almez.
Largas montañas en beatitud las lomas altas son pura luz.
La casa baja, ancha y en cruz... cruza mil mundos y ahí cabes tú.
Qué tendrá el campo
que sienta bien!
Tiene un aroma,
algo especial
que toca al Alma,
un ideal:
Vida tranquila a la eternidad.
Isabel Moreno