![]() |
en Altura este agosto |
La bienvenida de Peter Yang
Guillermo Lago Núñez
Jueves 7 de agosto de 2014.
En torno a las
siete de la tarde llegamos a la casita de flor de melocotón en Altura para la
convivencia que vamos a celebrar este verano. Pasan al interior de la casa
primero Adela y después Alejo, me dispongo a entrar, aparto la cortina y me
encuentro de frente con Peter, como siempre sonriente; tras mirarme a los ojos
me dice muy cortés: “Bienvenido”.
Me quedo sobrecogido, está a una escala diferente, por un lado como a una
cierta distancia y por otro en el mismo corto espacio que hay entre la puerta
de entrada y la pared; cuando quiero retener la imagen desaparece y quedo envuelto
de su propia energía, una presencia que es más que física: espiritual; me quedo
en un estado de paz sobrenatural, flotando libre y en completa seguridad.
Estoy asombrado, no se me ocurre otra cosa que santiguarme y dar gracias
a Dios. Resuena en mi interior la palabra que ha pronunciado “Bienvenido”, es
la misma que él me dijo cuando llegué a su casa para acompañarle unos días hace
ya más de año y medio. Tras un rato en silencio vuelvo a mi respiración y me
dirijo hacia el comedor.
Empiezo a saludar a todos los demás taichistas que están en la casa, enseguida
se lo voy a contar a Alejo, “he visto a Peter”, le digo, “está aquí, me ha dado
la bienvenida, todo va a ir bien”, él se queda callado; después se lo comento a
otros del grupo que confirman “claro que está aquí”, como advierto que lo dicen
en general, sin considerar que sea verdad la realidad que he experimentado dejo
de hablar de ello, únicamente se lo digo a Daniel el sábado por la noche.
Esta experiencia va a marcar mi estancia durante la convivencia; los días
sucesivos cada vez que paso por la entrada me paro y miro hacia todos lados,
también lo busco por otros lugares, en el jardín o en el pinar mientras hacemos
tai-chi, y por la noche en la habitación donde duermo estoy alerta por si
vuelve a aparecer, lo que ya no sucederá.
Viernes 8 de agosto.
El taichista más
destacado de la convivencia, con respeto a todos los demás, es Bresca, la
perrita-guía. Ella que es tan educada y autocontrolada, que apenas exterioriza
la alegría que siente en el campo o al vernos (salvo al estar al lado de
Maribel) y que se fija en todo lo que hacemos, nos enseña a olfatear de verdad.
Por la madrugada vemos la Estación Espacial Internacional (ISS ver horarios
en la página de la NASA) sobre volando el cielo desde el oeste-noroeste hacia
noreste, entre Altura y Segorbe. Tras el Tai chi he contrastado su vuelo
orbital con los cuatro principios del movimiento del Tai chi.
Echo de menos a algunos de los que asistieron el año anterior, que están
ahora en Escocia o Canadá, y a la tropelía de hijos que asistieron y animaron
el cotarro entre excursiones y mojitos, también a algunos que aún no han
venido, en España, Suiza, Méjico, o Alemania. En compensación agradezco mucho
las personas que asisten este año, en especial los que están viniendo por
primera vez. Desde luego este grupito no puede ser más variopinto, te puedes
ver cenando un gazpacho en medio del campo con una monjita honkonesa, como hoy,
y resultar que es lo más normal y natural.
Sábado 9 de agosto.
Hemos
terminado el macro Tai chi, y una repetición desde el movimiento sesenta y dos
al ochenta muy cuidada. Siento, además de cómo se va tensando el cable desde el
tan-tien a la pelvis (algo que no se bien explicar), que estoy invirtiendo la
dirección del peso y avanzando el punto de gravedad en cada pie hacia adelante,
a veces noto que se apoya sobre una burbuja de aire.
Por la tarde me entero que la mesita que hay en el lateral de la entrada
donde vi a Peter en persona, es el altar que hizo construir en madera, del mismo
tamaño que el de la capilla de la Catedral y similar al que está en su casa. Es
un altar sencillo en el que se han celebrado las misas en el Rincón del Silencio
de Barcelona. Decidimos instalarlo en la habitación principal de la casa, el
zendo o establo de la tranquilidad como lo llamamos, aquí está,
hacemos las respiraciones junto a él.
Domingo 10 de agosto.
El tema de la
convivencia es el capítulo 1 del Tao Te Ching y el Salmo 23 que se ha ido
desarrollando en tertulia. Transversalmente estamos tratando la fe, a través de
la lectura de la parábola del grano de mostaza, Daniel se refiere al episodio
de la mujer que tocó los vestidos de Jesús para curarse (Mt 5 25–35); cosas
pequeñas, retales sí, de verdad. La fe como algo dado y también rogado, don y
gracia, en sí mismo, a la vez. Por eso son tan parecidas las palabras crear y
creer.
Salgo de la convivencia con la impresión de la bienvenida, y también con
el recuerdo emocionado de la última palabra que, según nos cuenta Ana Tallada,
le dijo Peter: “Ojalá”.